Se oían unos pasos por el pasillo mientras desde la ventana comencé a ver llover. Poco a poco se aprecia más cerca ese inquietante Tic-tac del reloj, los cuales hacían más tenso el ambiente.
Cuando un sonoro trueno hizo su presencia di un salto, grité y eché a correr como alma que lleva el diablo. De pronto me tropecé, sin saber si era contra algo o alguien.
Cuando me levanté descubrí que era una persona, las pisadas dejaron de sonar porque me topé con el que las producía. Le pregunté ansiosamente cómo se llamaba, pero no obtuve respuesta. Le repetí la pregunta y me dio su nombre, mientras sacaba un papel en el que tenía letras raras.
Su nombre era Víctor y en el papel aparecía marcado “Est8 ere§?i?o”. Tenía que descubrir qué significaba eso. Luego dijo:

•  No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.

Yo pensé que venía por algo relacionado con el papel y se esfumó rápidamente.
A la mañana siguiente busqué información sobre lo que ponía en ese papel y sobre quién era ese tal Víctor. No descubrí mucho, sólo que me habían elegido, pero del nombre nada.

 
 
Andrés