Se oían unos pasos por el pasillo mientras desde la ventana comencé a ver llover. De repente vi a un dinosaurio y me quedé dormida del miedo que tenía.
Cuando desperté el dinosaurio aun estaba allí. Entonces vi a unos enanos que le vencieron porque parecían enanos encaramados a hombros gigantes y se hicieron muy amigos.
Para cualquier cosa, los enanos estaban allí y también se hicieron amigos de la niña y se pusieron a jugar como enanos encaramados.

 
 
Sandra