Se oían unos pasos por el pasillo mientras desde la ventana comencé a ver llover.
Me acordé de que había dejado la ropa tendida e iba a ir a descargarla, pero me di cuenta de que estaban las luces encendidas y yo no las había dejado así. Entonces me asusté y cogí mi bate de béisbol.
Fui por cada cuarto con cuidado y de repente vi una sombra. Fui al cuarto y algo se me abalanzó y le pegué con el bate. Ya era demasiado tarde cuando me di cuenta de que era mi mono.

 
 
David