Se oían unos pasos por el pasillo mientras desde la ventana comencé a ver llover. Empecé a imaginar un campo abierto lleno de flores. Las mariposas revoloteaban entre ellas y había todo tipo de rosas, margaritas, violetas, etc.
Más adelante visité un castillo donde vivía un príncipe y en mi sueño yo era su princesa que estaba perdida y que no sabía encontrar el camino de vuelta a casa.
De pronto se acercó a mí y me dijo:

•  Joven doncella, ¿Qué haces tan sola?

Empecé a sentir algo muy bonito y espero que él también sintiera lo mismo, pero no pude averiguarlo, ni tampoco seguir soñando, porque mi madre llamaba a la puerta al mismo tiempo que me preguntaba:

•  ¿Qué haces Mónica?

•  Nada - le contesté - solo viajaba.

 
 
Thamara