Se oían unos pasos por el pasillo mientras desde la ventana comencé a ver llover. ¡Qué susto! ¡Es mi hermano Pablo! Creía que era un ladrónů
Pablo dijo:

•  Me voy.

Yo Juan le dije:

•  ¡Adiós!

Él hizo lo mismo, se cogió el paraguas, el forro los guantes y una chaqueta.

•  ¡Oh no!, ¡hay tormenta!

Justo Pablo cogió su bicicleta de metal, le fui a avisar, justo cayó un rayo cuando pasé y el rayo nos dio a los dos. No tenemos padres, pero sí tenemos una abuela, estaba a punto de morir y se murió cuando fue al funeral.

 
 
Iñaki