Se oían unos pasos por el pasillo mientras desde la ventana comencé a ver llover.
Fui a ver al pasillo y vi a dos zombis que me querían matar para comerme.
Me escondí en el armario y había cuatro fantasmas, abrí la puerta del armario y vi a la muerte, estaba muy asustado.
De repente, vi que se había muerto toda la gente del mundo y fui a Madrid andando, el motorista fantástico dijo:

•  Ven, no te haré daño.

Luego fui con él al infierno y morí con el motorista fantástico.

 
 
Anónimo