Se oían unos pasos por el pasillo mientras desde la ventana comencé a ver llover. Corrí y corrí por todos los lados buscando de dónde venían esos pasos. De repente apareció un fantasma, era “El jinete sin cabeza”, el cual estaba triste porque notaba que todos se reían de él porque no tenía cabeza. Yo quería ayudarle para que no se metieran con él y no se sintiese mal.
El jinete tenía un hijo que se llamaba Emilio y él si tenía cabeza, era alto, fuerte y no tenía miedo a nada ni a nadie.
Emilio tenía unos amigos que eran zombis y eran malos, por lo que él también se volvió malo.
Mi amigo Marcos me ayudó a matarlos porque querían convertirnos en seres como ellos. De repente apareció mi otro amigo, Alejandro, éste sí se había convertido en zombi y nos quería matar, por lo que Marcos y yo cogimos una metralleta tambor cada uno y los matamos a todos, ganando con ello una copa de oro.
Así nos hicimos famosos y nos compramos una casa que estaba en ruinas y la arreglamos. Con el tiempo conocimos a dos mujeres con las que nos casamos y fuimos muy felices.

 
 
José