Se oían unos pasos por el pasillo mientras desde la ventana comencé a ver llover. Vi entrar a mi padre y a mi madre y me dijeron:

•  Jonathan, Cristian, nos vamos a Pamplona.

Entonces, después del viaje, llegamos a las oficinas de Pamplona, más adelante fuimos a un Chalet de “Mensajeros de la Paz”, allí todo transcurrió bien.
Después de un mes nos llevaron a la Asociación Navarra Nuevo Futuro, ahora todo me va bien y me alegro de haber venido a esta asociación, aunque no es lo mismo que estar con mis padres, pero aquí al menos tengo un techo.
Me alegro de haber compartido mis sentimientos con vosotros.

 
 
Jonathan