Se oían unos pasos por el pasillo mientras desde la ventana comencé a ver llover, me di la vuelta, no había nadie, me acerqué al pasillo y ¡Era mi padre! Que quería darme un susto, pero yo no me asusté.
Fuimos a la cocina que estaba mi madre preparando el desayuno. Después del desayuno fui al baño y me encontré la bañera llena de agua. Le pregunté a mi madre a ver por qué estaba así, pero no me contestó, le pregunté a mi padre y pasó lo mismo. Me parecía muy raro, no sabía por qué ni tampoco qué había pasado.
Al rato volví al baño y la bañera estaba vacía, no me dijeron nada.
Llegó la noche, yo estaba muy triste porque no me hablaban. Vino mi abuela y tampoco le hablaban, le comenté a mi abuela lo que había ocurrido pero no lo entendía.
Al día siguiente me levanté y estaba mi madre viendo la tele y mi padre también. Salió mi abuela y se fue a la cocina. Y por fin me hablaron.

 
 
Cai Xia