Se oían unos pasos por el pasillo cuando desde la ventana comencé a ver llover. Me acerqué hacia ellos y vi todo oscuro, era imposible ver algo, era un negro brillante.
De pronto salieron chispas e intenté encender la luz pero no iba, tenía mucho miedo y comencé a gritar muy alto:

•  ¡¡Mamá, Papá!!

No había absolutamente nadie, intentaba seguir los pasos, pero cada vez se oían más lejos, tenía tanto miedo que comencé a llorar.
Media hora después de estar buscando una salida vi una lucecita, me acerqué hacia ella y era una linterna con las pilas casi acabadas. Aproveché la luz, fui corriendo y abrí la puerta, se veía un gran arco iris que brillaba más que el sol. Comencé a llorar de alegría porque vi a mi madre a lo lejos del arco iris. Yo me fui corriendo hacia ella y le di un gran abrazo. Me explicó que había ido corriendo para comprar las cosas de su cumpleaños y que había apagado la luz para que no saliera de la habitación y darme una sorpresa.

 
 
Jennifer