Se oían unos pasos por el pasillo mientras desde la ventana comencé a ver llover.
De pronto, un amigo me invitó a ir a su país en el que reinaba la paz. La gente se respetaba y se ayudaban, no había ni peleas ni envidias.
Descubrí que estaba en un lugar en el que los vecinos tenían una afición en común: los deportes. Mi amigo Lucas me comentó que practicaban artes marciales, pero lo que de verdad me conquistó fue el balonmano. Lo practicaba a todas horas, tanto que el entrenador me seleccionó para uno de los encuentros más importantes de la temporada.
La suerte me acompañó, pues conseguí un resultado espectacular frente al contrario, mis compañeros se abalanzaban sobre mí para felicitarme y abrazarme.
En ese momento me desperté y me di cuenta de que todo había sido un sueño, pero lo que sí es cierto, es que en la vida real, formo parte del equipo club de balonmano Sanchicorrata.

 
 
Anónimo