Se oían unos pasos por el pasillo mientras desde la ventana comencé a ver llover. Esos pasos eran de mi amigo Juan, que venía a pasar la tarde a mi casa para jugar un rato.
Nos subimos a la habitación para no molestar a mi madre que tenía reunión con las amigas. Decidimos jugar con mi colección de coches que tenía en una caja debajo de mi cama. De repente, uno de esos coches comenzó a brillar ¡¡Tenía un coche mágico!! .
Estuvimos observándolo un rato hasta que decidimos ponernos a jugar con él. Apretamos un botón y todo se llenó de colorines, nos deslizamos por un túnel que nos llevó hasta la entrada de un pueblo.
Ese pueblo era el nuestro pero había cambiado un poco: los coches eran más modernos, la tropa que llevaba la gente era más llamativa…
De pronto me di cuenta que una persona muy parecida a mí pero más mayor, estaba atrapando a unos ladrones que intentaban robar a una anciana.
Juan y yo nos quedamos tan impresionados que nos acercamos a conocer al agente. Se llamaba Emilio y tenía un compañero de trabajo que se llamaba Juan.

•  ¡¡Qué casualidad!! ¡¡Como nosotros!! - exclamamos a la vez.

Después de hablar un rato con él nos dimos cuenta de que estábamos en el futuro y esos dos agentes de policía éramos nosotros dentro de unos años.
Estábamos muy contentos porque en el futuro seríamos lo que siempre habíamos querido: agentes de policía para castigar a todas las personas que hacen el mal.

 
 
Emilio