Se oían unos pasos por el pasillo mientras desde la ventana comencé a ver llover y yo me voy con mucha ilusión a la búsqueda del futuro. Mi pobre papa, nervioso, no para de pasear por el pasillo.
Doyme la espalda a: familia, amigos, estudios, todo por creer que algo mejor me espera, que es el destino.
Cuando emprendo el viaje hacia la tierra azul, rezo por pedir que el camino no sea largo, lleno de aventuras, lleno de conocimiento, que no sean muchas las madrugadas en las que entro en unas olas que mis ojos desconocían, viniendo a por el destino y a aprender de quienes saben.
Como siempre me decía mi abuelo:

•  Ten siempre en el corazón lo que quieras. Has de llegar a ella, este es tu destino, pero no fuerces nunca la travesía. Es preferible que se prolongue muchos años, que seas viejo al fondear el destino, enriquecido por todo lo que habrás ganado en el camino, sin esperar que te de más riquezas. Confía en ti, esa es la llave del secreto.

 
 
Cheik Sarr